martes, 11 de mayo de 2010
Dedicado a Ruth

En la India se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad"

La primera dice: "La persona que llega es la persona correcta"

Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".

Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice: "En cualquier momento que comience es el momento correcto".

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

Y la cuarta y última: "Cuando algo termina, termina".

Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.

Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegue a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!

Comentarios:

¿Las 4 leyes de la espiritualidad?

Una de las mejores formas de manipular a los seres humanos es a través de sus creencias, de sus miedos, supersticiones, de lo desconocido, de lo que no se ve.

Educacional y socialmente, se van transmitiendo las diferentes “leyes espirituales” que más convienen al poder establecido y dependiendo siempre de la idiosincrasia de cada pueblo.

Así se va trasmitiendo de padres a hijos, de generación en generación, la creencia más cercana a su “modus vivendi”

Pero hay que dar un punto de apoyo terrenal, para que puedan conectar con el más allá.

Y así nacen las diferentes sectas religiosas con los representantes de sus dioses y toda la parafernalia que conlleva cada una.

Claro que para que nuestras creencias tengan refuerzo, hemos de desperdiciar el resto, ya que lo que es difícil de explicar, necesita de mucha fe y seguridad, sino por cualquier cosa se tambalea siendo “yo” siempre, el poseedor de la verdad.

Y si soy el elegido de ese designio, tendré que propagarlo para que todos puedan conocerla.

Y ya no me planteo más. Creo en algo a ciegas y además pretendo que los demás estén conmigo.

Entonces que la India sea el primer país con un 35% del total de las personas que se mueren de hambre en el mundo, por ejemplo (por mencionar uno de sus inumerables problemas) ¿es indicativo de que esas personas no pueden tener otras formas de crecer?

¿Qué están muriéndose de hambre porque es lo que tiene que ser y aparece en el momento en que debe y a través de la persona adecuada?

A mí lo que me dicen éstas leyes es que si los indios creen esas historias, se resignan a morir como sea, a vivir de cualquier forma, a no protestar, a ser sumisos aceptar las adversidades y a quienes les gobiernan.

Lo que interesa es que si hay un alto índice de desempleo, miseria, hambruna, insalubridad, en resumidas cuentas de pobreza, estas personas crean que es porque así aprenden o es su destino irrevocable.

Me suena a ciertos intereses.

Que se creyera en estas cosas hace siglos, cuando el hombre no podía encontrar explicación a casi nada, es lógico, pero hoy en día parece que lo que deseamos es creer en los reyes magos. Sabemos que son los padres pero no queremos dejar de jugar a que existen.

Sinceramente si he de estudiar alguna religión y seguirla a pies juntillas, podría ser aquella en la que ni siquiera se necesitara apuntarse, aquella en la que pudiera “no” creer en lo que me diera la gana y no practicar ningún ritual establecido.

Aunque claro, entonces ya no sería religión y sería muy difícil manipularme porque no habría jerarquía y no me empeñaría en nada porque siempre dudaría de todo.

Y si he de desear mi prosperidad, bienestar, felicidad y la de los demás, me fijare en aquellos ejemplos de calidad de vida, de equilibrio, de estabilidad política, económica y social, de salud, de educación y gritaré  hasta reventar para propagar como ley espiritual “Eso es lo que el destino tiene que darnos a todos”.

¡Seamos destino! Cambiemos todo lo que esté en nuestras manos. No nos dejemos engañar por quienes únicamente desean vernos resignados a nuestra suerte y culpabilizar por nuestros errores.

Besos de luna mora

1 comentarios:

chrcelta69 dijo...

Si todo estuviera escrito... si el destino es inmodificable... el autor del Libro seria Don Perfecto Dios Superpoderoso capaz de controlar las Leyes de la Naturaleza.Nuestra capacidad de entender ciertas cosas es tan limitada(usamos un ínfimo espacio físico de nuestro cerebro)que nos conformamos con creer ciertas Leyes que nos enseñan de pequeños, o de mayores nos resultan mas llamativas y así al cumplirlas, sin mas, nos quedamos tranquilos con nosotros mismos, sin profundizar, sin pensar mas allá.
Un grano de arena, o un leve pensamiento, es capaz de cambiar tantas cosas...
Lo mejor es que cada uno, por su experiencia personal, dicte sus propias Leyes de la Vida.Yo me apunto a ir redactándolas...
Un abrazo.

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